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El desabasto de medicamentos deja sin vacunas contra la tuberculosis

Los especialistas alertan que los problemas de abasto ponen en riesgo a entre 300.000 y 500.000 niños que son susceptibles de contagiarse con el bacilo.

 

AGENCIAS

 

Una de las enfermedades infecciosas más antiguas y letales, pero con una medicación probada y accesible desde hace más de 70 años, amenaza con regresar con fuerza a México. La sanidad pública suma varios meses sin vacunas para la tuberculosis. Fuentes médicas de tres Estados diferentes confirman que a partir de primavera comenzó la escasez al menos en Veracruz, San Luis Potosí y Aguascalientes, donde no hay repuestos desde hace más de seis meses. Los pacientes que acuden a las consultas de los distintos escalones de la sanidad pública —federal, estatal y local— tienen que marcharse sin su dosis.

La Asociación Mexicana de Vacunología (AMV) corrobora el agotamiento de esta medicación específica en todo el país y apunta a los problemas de desabasto provocados por el nuevo sistema de compra y distribución de medicamentos implantados por el Gobierno el año pasado, que eliminó a los intermediarios farmacéuticos para centralizar toda la operación en una plataforma pública. La vacuna contra la tuberculosis es, desde hace décadas, una campaña universal, gratuita y obligatoria para los recién nacidos en México. Los especialistas alertan que los problemas de abasto ponen en riesgo a entre 300.000 y 500.000 niños que son susceptibles de contagiarse con el bacilo.

La alerta roja con la tuberculosis se enmarca en un problema mayor. En México, cada vez menos población está siendo debidamente vacunada. Las tasas de cobertura en el país acumulan graves caídas durante los últimos años según los datos de la OMS. En concreto, la vacuna contra la tuberculosis, el bacilo de Calmette-Guérin (BCG), registra uno de los descensos más bruscos. En 2019, último año registrado, la cobertura pasó del 96% al 76%. Un nivel muy por debajo de los países de la OCDE y de los estándares de Colombia (90%) o Brasil (85%). Otra de las mayores caídas corresponde a la vacuna contra la hepatitis B, que lleva desde 2016 con una cobertura por debajo del 60%.

“Se están comprando menos vacunas que el público objetivo”, apunta Rodrigo Romero, coordinador académico de la AMV. “Ya llevamos varios años con problemas de no tener el número de vacunas suficientes, a tiempo y de calidad, como establece la Ley general de salud. Pero esta vez ni siquiera sabemos qué está pasando con el nuevo sistema”. No es la primera vez, en todo caso, que México sufre desabasto de vacunas. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en 2016 hubo problemas con la triple bacteriana para prevenir la difteria, el tétanos y la tos ferina. Mientras que en 2014 y 2016 la OPS registró graves carencias en la vacuna contra hepatitis B.

Estos problemas de desabasto fueron precisamente el argumento, junto con las acusaciones de corrupción, que ha esgrimido López Obrador para borrar del mapa el sistema de compra y distribución de medicamentos que durante años llevaban a cabo el IMSS y las empresas farmacéuticas. Desde mediados del año pasado, todas las compras las centraliza Hacienda y una empresa pública lleva a cabo la distribución. La reforma ha sido criticada por parte de la patronal farmacéutica y algunos analistas, que apuntaban a la falta de experiencia de Hacienda en un mercado tan especializado y técnico como el de los medicamentos. Consultada por este diario, la Secretaría de Salud ha declinado hacer declaraciones para este reportaje.

Desabasto general de medicamentos

“El nuevo sistema ha roto la dupla de los distribuidores con los laboratorios generando mucha incertidumbre. Además, hay mucha falta de pericia y se están produciendo episodios donde funcionarios llaman directamente a los laboratorios para comprar medicamentos, saltándose la ley que exige que se haga por concurso”, dice Enrique Martínez, director del Instituto Farmacéutico de México, una consultora y auditora de la industria, que apunta también que ante el caos del nuevo sistema y los problemas de desabasto que está generando, se está optando incluso por la vía de las adjudicaciones directas, a veces, a un sobreprecio del 30%. Según las cifras de su base de datos, alimentada con la información de sus clientes, las compras públicas de la vacuna contra la tuberculosis prácticamente se frenaron en seco desde 2018.

“Desde hace meses, directamente no se está aplicando la vacunación contra la tuberculosis en todo el territorio nacional. Hemos solicitado información a las autoridades y nos dicen que hay desabasto y que están tratando de resolverlo”, apunta Manuel Ybarra, pediatra infectólogo de Veracruz, el segundo estado más poblado del país con casi ocho millones de habitantes.

Los problemas de desabasto no son exclusivos de las vacunas. El acceso a los medicamentos oncológicos ha sufrido graves carencias desde finales del 2018, provocando protestas de familiares de pacientes y despertando las alertas por parte de los especialistas. En 2019 se rompió la cadena de suministro en medicinas para el VIH y algunos pacientes que recibían tratamientos hace muchos años tuvieron que cambiar de medicinas hasta seis veces en tres meses. El sarampión, otro virus que llevaba décadas prácticamente erradicado en México, volvió a aparecer con fuerza este año. De unos 60 casos anuales, siendo además contagios importados, esta primavera se ha disparado a más de 200, originados esta vez por un brote local. Los especialistas apuntan también aquí a un problema de desabasto con las vacunas que México arrastra desde el mandato de Peña Nieto.

México había conseguido bajar también el número de contagios por tuberculosis. Pero en los últimos años se ha vuelto a disparar. El aumento entre 2018 y 2019, último año disponible, es de más del doble: de 17.433 casos a más de 45.000 según datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud. La crecida llega además en un momento particularmente delicado por la emergencia de la pandemia de la covid-19. La vía de contagio de la tuberculosis también es aérea, cuando un enfermo expulsa micro gotas de saliva. Puede afectar cualquier órgano del cuerpo humano, pero lo más frecuente también es que se manifieste en los pulmones, además de ganglios linfáticos, riñones, cerebro y huesos.

La alarma en México no es tan grave en el sector privado, que sigue manteniendo las redes de distribución habituales y, además, tiene menos demanda de vacunas para la tuberculosis. En todo caso, Uziel Ochoa, infectólogo pediatra de San Luis Potosí y secretario de la AMV, alerta que “también en el sector privado está habiendo problemas». «El último lote de la vacuna caducó el 30 de septiembre y no habrá nuevas compras hasta noviembre. Algunos proveedores nos dicen que incluso hasta enero”, afirma. La tuberculosis es una enfermedad que poco a poco se ha ido arrinconando en los países ricos. Pero sigue siendo una epidemia letal en muchas partes del mundo. Es la segunda enfermedad infecciosa más mortal tras el VIH/sida. El año pasado mató a 1,4 millones personas y tiene una alta prevalencia en el cono sur de África.

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