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Mariana Salas, la mexicana que ve esperanzas en México tras estudiar en Israel

Egresada de Relaciones Internacionales en Coahuila, decidió desempeñarse en otro país, lo que cambió su vida pues se enfrentó a una realidad completamente diferente en temas de género.

Egresada de Relaciones Internacionales en Coahuila, llegó a Israel para estudiar sobre seguridad y diplomacia, sin imaginar que iba a ser una de las pocas mujeres en dominar el lenguaje cibernético.

En entrevista contó que ha trabajado para empresas como IBM para evitar fraudes cibernéticos, y contratada por otras firmas para rastrear información en la darkweb.

Ahora se desempeña en una empresa de telecomunicaciones, con el objetivo de desarrollar señales de banda ancha en varios países, entre ellos México.

La decisión de irse a Israel cambió su vida, pues se enfrentó a una realidad completamente diferente a la mexicana, la cual le sorprendió en cuestión de temas de género.

¿Qué significa para ti que se te reconozca como experta en ciberseguridad por tu trabajo realizado en Israel? 

El tema de “experta”, siento que me queda un poco grande, pero sí soy conocedora en el tema, y la verdad estoy más que nada agradecida con Israel por la oportunidad, tanto profesional como laboral, para tener todos estos conocimientos.

Y con mis empresas, con las que he trabajado porque me han dado las herramientas y confianza para poner en práctica lo enseñado.

¿Cómo ha sido poderte desarrollar en Israel?

En Israel, a pesar de lo que la gente cree, la otra realidad de las que no son religiosas, que son seculares como nosotras, es diferente, ahí la mujer tiene mucha presencia, y yo viniendo de un mercado como Latinoamérica te puedo decir que es un país muy seguro para las mujeres. Profesionalmente exigen mucho, las israelíes van al ejército desde los 18 años, tienen mucho deseo de igualdad y mucha presencia en el ámbito laboral. Imagínate yo, sin ser judía y siendo mexicana, que me haya podido abrir es porque existe la oportunidad.

Algo que me sorprendió cuando inicié mi trabajo es que te hacen firmar tus derechos laborales de acoso, no te pueden acosar, si te sientes amenazada debes denunciar, las apoyan mucho en el aspecto laboral.

El acoso está penado, y si se sabe de algún caso van a la cárcel o enfrentan demandas, yo he traído short y jamás me han chiflado ni hecho algún comentario.

En tus trabajos tuviste la oportunidad de estar dentro de un equipo liderado por mujeres, ¿cómo fue esa experiencia?

Fue muy interesante porque venían los clientes a conocer el área y les llamaba la atención que éramos puras mujeres; mi jefe decía que es porque son las que mejor trabajan.

Son chicas israelís con mucho carácter, exigían sus derechos, y si no te gusta, gracias.

¿Cómo cambió tu visión que en Israel las mujeres tengan puestos que se creen que son para cierto género aunque no deba ser así?

Por un lado, me da gusto saber que hay países con esta visión; te da la esperanza de que puedan ser así las cosas en México algún día.

A mí me tocó vivirlo en Israel, pero quisiera mostrarles a las mujeres en México la visión de que las cosas no deben ser así.

En otro trabajo, cuando promovían a una compañera todas se alegraban, incluso si una crecía más que la otra, pero nunca escuche el típico comentario de que “se acostó con el jefe”.

Pienso mucho también en la seguridad, tanto que si voy a México peco de confianzuda y se me olvida que es una realidad diferente.

¿Crees que ahora hay una mayor apertura para que las mujeres puedan adentrarse en ciberseguridad y tecnología?

Aquí en Israel hay muchos proyectos de ciberseguridad y tecnología, hay muchas mujeres que son directoras, hay muchos programas para niñas sobre programación y así al crecer puedan unirse, si lo desean, a la fuerza laboral de estos temas.

¿Cuáles son tus siguientes proyectos a corto plazo?

El plan de este año es sacar el nuevo puesto como representante para captar nuevos clientes en América. Mis planes son desarrollar este puesto y cumplir con las expectativas marcadas por mis jefes y la empresa, además de no descuidar a mi familia; me gusta vivir en el presente y espero seguir con mi familia y, por lo pronto, en Israel.

¿Cómo crees que puede sentirse la niña que en algún punto quiso trabajar en la ONU al ver todo lo que has logrado?

Yo le diría a la niña de 11 años que descubrió la ONU que se sintiera superorgullosa porque me ha costado. Fue difícil irme sola a Israel con la bendición de Dios, dejé todo por seguir ese sueño de entrar a la ONU, que aún no logro, pero me sigue encantando.

Si se te otorga un sueño es porque lo puedes lograr, pero tienes que trabajar, fijarte una meta.

Hasta ahora he cumplido mis expectativas de chiquita, he logrado todo lo que me he propuesto.

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