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Tres emprendedores que lograron subsistir pese a la pandemia

La crisis llevó a algunas personas a tener que trabajar desde su hogar, mientras otros descubrieron nuevas ideas y cumplieron sus sueños.

AGENCIAS.- Algunos comenzaron desde antes de la crisis provocada por la Covid-19. Como si hubieran tenido una bola de cristal que les anticipó lo que vendría en 2020. Otros iniciaron porque la contingencia paralizó a las empresas y les tocó echar mano de sus habilidades –y hasta hobbies– para sobrevivir. Te contamos del negocio en casa.

Primero, éste se define como aquella modalidad en la cual el domicilio de cada persona se convierte en su centro de operaciones para trabajar. Gracias a este modelo, muchos pudieron tener ingresos y resistir el embate que ocasionó el SARS-CoV-2 en sus actividades cotidianas.

Tec Review platicó con tres personas que hicieron de su casa su lugar de emprendimiento para poder sortear la crisis. Cuentan la experiencia sobre cómo nació su negocio, las características de su operación, y los consejos que dan a quienes quisieran poner un negocio en casa.

 

El jardín que floreció de la cancelación de eventos

Jorge Bonaga cuenta que su Jardín de las Orquídeas comenzó cuando las ferias a las que solía ir cada año no pudieron abrir más. Él formaba parte del circuito para coleccionistas y aficionados a las orquídeas. Las ferias ofrecían las versiones más exóticas.

Pero, a raíz de la constante cancelación de eventos, y para no echar a perder la inversión y el esfuerzo que había hecho en sus cultivos, no le quedó de otra que refugiar su negocio en su propia casa.

“Nos organizamos, pedimos ayuda a especialistas de otras cosas, como redes sociales, diseño y fotografía. Nos arrojamos al vacío, previo al 14 de febrero y ¡lo logramos!”, cuenta emocionado.

 

Negocio en casa

Bonaga califica a su negocio como ‘de la felicidad’, pues cultivan orquídeas y las envían a domicilio.

Afirma que una de sus satisfacciones –además de obtener ingresos– es ver sonrisas y bellos momentos con las macetitas que venden, y más en estos tiempos en que tanta gente se ha dejado de ver por la pandemia y que –ahora– pueden utilizar las plantas como instrumentos para expresar amor y cariño.

Somos cómplices para demostrar afecto. Las orquídeas nos la piden parejas, pero también hijas para mamás y mamás para hijas. Las piden novios, amigos, colegas, entre otros” cuenta sobre sus clientes.

Afirma que tuvieron que adoptar el marketing digital. “Le entramos de lleno a la promoción por internet, todo a través de las redes sociales y el apoyo de amigos. También enviamos información por WhatsApp. Abrimos el Instagram y le pedimos a nuestra gente cercana con muchos seguidores que fueran nuestros embajadores”. Y lo lograron: vendieron toda su mercancía en cinco días.

Sobre la logística para enviar sus flores, dice que hicieron alianza con otros amigos que emprendieron con la mensajería En Fá, y que han sido muy profesionales en su trabajo.

Iniciaron ofreciendo el envío gratuito para ganarse la confianza de los clientes, y fueron flexibles en el pago: el usuario podía pagar antes o después del envío, ya sea por transferencia bancaria o efectivo.

Utilizando el jardín de su casa (de ahí el nombre de Jardín de las Flores), Jorge Bonaga decidió hacer un catálogo de cada una de las macetas en su inventario.

Ahora, mandan fotos y detalles de las flores, así como medidas, especie y colores para que el cliente esté completamente seguro y lo mejor informado sobre el producto que va a recibir.

Comenta que el trabajo en equipo ha sido vital, ya que, como biólogo, es fundamental el aporte y la perspectiva del grupo de diseño y las alianzas con amigos que tienen muchos seguidos en redes sociales. “Sin ellos este esfuerzo habría sido imposible”, concluye.

Reflexiona también, a partir de su experiencia: “pienso que en México somos todo terreno. Nunca se nos cierra el mundo y eso es algo que me hace sentir orgulloso de mi país ¡Aquí nadie se rinde!”

 

Dolce Vita: una pastelería de ‘boca en boca’

Berenice Castillo decidió dedicarse a lo que más le gustaba desde 2016, cuando la liquidaron de su trabajo y prometió que no quería volver a pasar por esa experiencia.

Así nació Dolce Vita, un negocio en casa enfocado en la pastelería y repostería personalizadas, en el que se hacen pasteles de cumpleaños, aniversarios o eventos con diversas temáticas y decoraciones acorde a los gustos y deseos de los clientes.

Berenice comenta que, por la pandemia, tuvo que dedicarse de lleno desde casa, pues obligó a sus padres a cerrar su local y por eso ya no tenía que ir a trabajar con ellos.

“Desde que comenzó Dolce Vita mi idea fue hacerlo un negocio en línea. Nuestros clientes llegan a nosotros por medio de las redes sociales, sin embargo, durante la pandemia tuvimos que hacer uso de publicidad pagada para llegar a más personas, puesto que el mercado se volvió mucho más competitivo y hay más personas dedicándose a la pastelería” comenta la emprendedora.

Con la seguridad de que es una de las mejores en lo que hace, Berenice expresa que también tuvo que recurrir a publicidad impresa en tarjetas para poder compartir con sus vecinos y conocidos.

Fue así como entendieron la necesidad de comenzar a usar plataformas digitales para editar sus fotografías y diferenciarse de su competencia, con el fin de hacer sus productos más atractivos para sus posibles clientes.

 

Ni Didi ni Uber

En cuanto a la logística para enviar sus productos, Castillo comenta que plataformas como Uber o Didi nunca fueron opción por la alta comisión que piden, lo que la obligaría a aumentar el precio a sus clientes.

Por eso optó por hacer entregas a domicilio. Las hace ella misma o sus padres, con un costo extra, dependiendo de la ubicación del cliente, que en realidad es para reponer el consumo de gasolina.

Dice que también tiene habilitada la opción de que las personas vayan a su domicilio a recoger su pastel, si así lo desean.

Aclara que cuando ella misma lleva el producto, se hace responsable al 100 % del estado en el que llega, pero cuando es por plataforma, eso no ocurre.

Dice que, por la naturaleza de su negocio, siempre cobra el 50 % del costo del producto como anticipo para iniciar su proceso de elaboración, y el restante 50 % al momento de la entrega.

Amor…y paciencia

Cuenta que lo que más le alegra es cuando llegan clientes recomendados por alguien más, lo que es una ventaja.

“Las fotografías que publicamos en nuestras redes sociales son de nuestros trabajos reales, no usamos fotografías externas para vender un producto”, comenta Berenice Castillo sobre su calidad y del servicio que ofrece.

Su consejo a quien quiera dedicarse al negocio es: “definan muy bien su giro, siempre busquen destacarse o diferenciarse de la competencia para tener más clientes, tengan paciencia y amor para hacer crecer su negocio. No tengan miedo de emprender, no es fácil, pero hace intensamente feliz”.

Brasa de Patio: una fotografía que se antoja

Iván de la Luz es un fotógrafo profesional con 20 años de experiencia. Se especializa en imágenes de productos, alimentos y retratos. Pero, por la pandemia, el flujo de su trabajo se desplomó radicalmente y con el paso de las semanas en el encierro, se cuestionó de qué otra manera podía mantenerse activo.

Aprovechó uno de sus hobbies favoritos: hacer asados. Comenta que en su amplio patio (de ahí el nombre) y con su asador ha podido compartir con familia y amigos momentos inolvidables, probando diferentes cosas: cortes, marinados, cocciones y muchos otros platillos.

negocio en casa

Las fotografías y los asados de Brasa de Patio (Cortesía: Iván de la Luz)

Luego, decidió que ese gusto lo podía convertir en negocio en casa, al que le puso Brasa de Patio, que describe como una Dark Kitchen (cocina fantasma), en donde la idea principal es sacar los sabores del asador y poderlos compartir en otros lugares y momentos.

“Lo que se hace es marinar con diferentes recetas los cortes que se preparan. Después, se sellan en las brasas y se envuelven en hoja de plátano o de maguey y se meten en ollas de hierro y se cocinan hasta que la carne se deshace. Este último proceso puede llegar a durar seis o siete horas”, comenta Iván sobre la calidad de su comida.

Expresa que después, se separa la carne y el consomé para empacarla al vacío y de esta manera, se puede refrigerar o congelar y almacenar por mucho tiempo.

“El chiste es que cuando se recalienta la carne junto con el consomé, se reviven todos los olores y sabores de la sellada a las brasas y la cocción lenta en olla de hierro”, dice.

Comenta que ha tenido que llevar solo todo el proceso de conseguir suministros, cocinar, empacar, distribuir y promocionar.

En la parte logística, ha tenido que hacer uso de algunas aplicaciones para entregar los productos a los clientes, tales como Dostavista y Uber.

Afirma que –al inicio– aceptaba solo efectivo, pero luego recibió transferencias electrónicas, además de que el costo del envío lo cubre el cliente.

Enfatiza en que buena parte de su ventaja ha sido competir usando su propio talento. “Como fotógrafo profesional, sí ha habido gente que me conoce de toda la vida como fotógrafo y se preguntan si el sabor y la calidad de lo que vendo ahora es de la misma calidad que las imágenes que hago para la promoción de los productos. Luego se dan cuenta que sí”.

Iván afirma que este emprendimiento pudo haberlo hecho hace algún tiempo, pero no fue si no la pandemia la que lo orilló a llevarlo a cabo.

“Dentro de todas las cosas malas que nos ha traído o nos ha quitado la pandemia, Brasa de Patio es una de las mejores cosas que me han podido pasar”, enfatiza.

¿Su consejo para aquellos que quieren hacer negocio en casa? “Es importante tomarse un poco de tiempo para poder imaginar qué es lo que le gustaría emprender y después, empezar a ver las posibilidades reales y los alcances. Son tiempos muy difíciles para soñar, pero en la medida de lo posible, imaginar algo puede ser el principio de un proyecto con alcances inimaginables”.

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